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Ser autónomo no es fácil. Sí, muchas veces me veo tentada a dejar mi oficina ambulante, un MacBook pro que compré hace un año con la misma ilusión de quien abre su primer despacho en la calle Balmes o Diagonal, y trabajar en plantilla para una empresa: cumplir horarios, tener un sueldo fijo y que cada hora del fin de semana la pueda dedicar exclusivamente para mí. Insisto, ser autónomo en España no es fácil y tienes que ser lo suficientemente fuerte emocional, física y profesionalmente, como para poder superar esa primera brecha de conseguir clientes, “para que valga la pena pagar la cuota todos los meses”.

¿Cómo lo logras? Me costó muchísimo encontrar la fórmula, esa que te permite poder “dormir tranquila”, sabiendo de verdad que todo iba a estar bien. Me llevó más de un año y hay semanas en las que tampoco duermes del todo bien. Sí, ser autónomo no es fácil pero, ¿vale la pena?

Prepárate emocionalmente

Si tienes una meta clara, vale la pena. Vale muchísimo la pena, pero no todos estamos hechos para ser autónomos y muchos, una vez que lo somos, sabemos que no podemos volver a cumplir un horario fijo en una oficina. ¡He aquí la gran disyuntiva de todo autónomo! (O al menos la mía)

Cuando tomé la decisión de ser autónoma lo hice a conciencia y me preparé para ello. Puedo decir que el mismo cuerpo me lo pidió. Soy de las que se consumen encerrada en una oficina y no creo en eso de calentar la silla cuando no hay nada que hacer y esperar hasta que sean las 6 de la tarde para irme a casa.

Y aquí es cuando entendí que yo quería trabajar por objetivos, cumplir deadlines y sobre todo, gestionar mi tiempo. Eso es lo que ganas cuando eres autónomo, que tú “gestionas tu tiempo”.

Y tu tiempo empieza a valer oro. Al principio es complicado, necesitas clientes y tus clientes saben que estás “desesperado” por tener clientes. Es normal y en el mercado domina la ley de la jungla y gana el más fuerte (un autónomo con pocos clientes es, por lo general, una persona en desventaja). Es muy complicada esta primera época.

No duermes. Estás desesperado buscando clientes porque seguramente te pusiste un límite de tiempo para intentarlo. El alquiler. El supermercado. Los hijos, si es que los hay. No quieres que nada se rompa en casa, ni que ninguna mascota se te enferme. Sí, el mundo del autónomo es una caricatura exagerada en todos los sentidos. Uno de los episodios más surrealistas de mi vida.

Y aquí es cuando tienes que ser cien veces más fuerte que el resto de los mortales, emocional, física y profesionalmente, para entender que si tienes un objetivo en mente, las cosas “pueden” salir bien. No siempre salen bien a la primera, pero poco a poco te vas a ir dando más oportunidades para que así sea.

Capacítate para poder competir

Primero me preparé y mucho. Llevo 20 años en el mundo de la comunicación, primero como periodista todo terreno cubriendo noticias a pie de calle en Argentina. Sin embargo, cuando descubrí Internet en el 2005, que es cuando me metí en el mundo digital por primera vez, descubrí un mundo en plena ebullición que me atrapó, cautivo y entendí que ahí era dónde quería estar y que Asia sería el gran referente.

Entonces me mudé a estudiar economía asiàtica a Barcelona (quería estudiar en la universidad de Londres pero los números no me cerraban, vengo del tercer mundo y el cambio te deja siempre en desventaja).

Y mientras estudiaba pasé del periodismo al mundo de la comunicación corporativa, en aquellos años cuando las empresas recién entendían la importancia de tener una página web. Y exactamente en 2007 empecé a trabajar en el mundo del marketing Inbound (que es a lo que ahora me dedico), cuando con mi jefe de aquel entonces pusimos en marcha el primer diario jurídico online en España, el diariojuridico.com, como estrategia Inbound para vLex.

Entonces entendí que tenía que estudiar marketing, analytics, SEO, SEM, prepararme y ganar experiencia si me quería vender y además mantener a mis clientes (que es muy importante).

Trabajé en empresas muy buenas con jefes muy buenos y en empresas mediocres con jefes mediocres, de todo aprendí un poco. Y un día, en una oficina muy bonita en Paseo de Gracia con unas vistas increíbles al Hotel Majestic, esperando a que se hagan las 6 de la tarde entendí que estaba lista. Y lo dejé todo para justamente aquello que expliqué al principio, cumplir deadlines, gestionar mi tiempo y trabajar con una meta propia.

Aprende a dormir de nuevo

En aquel entonces no tenía ni idea de cómo es realmente el mundo del autónomo (lo escribo con una sonrisa en la cara, sonrisa que me costó). He aprendido la primera lección: hay que ser fuerte y la única manera de serlo es teniendo un objetivo claro.

Cada uno nos hacemos autónomos por un motivo y ese motivo es el que te va a servir para no rendirte, para aprender a planificar, para crear un equipo de trabajo cuando llegue el momento… para poder dormir la noche entera.

Tienes que ser lo suficientemente fuerte emocionalmente y para ello recuerda siempre tu objetivo. Tu cuerpo tiene que estar fuerte, tienes que dormir, hacer ejercicio porque si no te consumes, no rindes; y profesionalmente porque tienes que prepararte para competir por todo lo alto.

 

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